Las horas de la noche

Nadie puede arrebatarte

ni en la algarabía de ruido,

ni en el profundo silencio,

las horas de la noche.

Existe un recogimiento tuyo,

propiedad de espíritu,

consuelo de trabajo arduo.

Se enreda de madrugada

en hiedra de estrellas viejas

y ramo de historias nuevas.

Nadie puede arrebatarte

la visión distinta y clara,

la guarida oculta y sola

de las horas de la noche.

Engañar al reloj es tan sencillo.

Engañar a los ojos y a las manos.

Abrazar el recuerdo más pequeño.

¡Que se vayan volando tantos pájaros!

Que se vayan volando de uno en uno.

Acaricia el sonido incólume del tiempo

y entrega de ti lo más preciado.

Nadie puede arrebatarte,

ni en la habitación desnuda,

ni en el recóndito sueño,

las horas luminosas

y extrañas

de la noche.

Madrugada de diciembre

Conforme escribo esto escucho a una mujer mayor llorando en el piso de arriba. Lleva más de media hora y por la experiencia de pasados días, pasará la medianoche, llegará la 1 o 2 de la madrugada y seguirá llorando. Nunca he escuchado signos de violencia, tampoco gritos, como mucho alguna discusión y parece más bien el intento hosco de alguien de su familia para pedirle que se calle. Es una sucesión continua de llanto, frases que no puedo entender, dichas más para sí misma que para otra persona, y vuelta de nuevo a llorar, desconsolada, de una forma tan lastimera, por la insistencia y el tono de los lamentos que me dan ganas de llorar a mí también, de tanto escuchar a esta pobre mujer. No sé lo que le pasa, sé que en su domicilio violencia física o estruendos no hay, ya los hubiera escuchado, ni discusiones fuertes… Solo ella llorando noche tras noche.

Hace unos días escuché que lloraba. Al cabo de un rato vi una peli en el ordenador. Cuando terminó, me di cuenta al poco tiempo de que la mujer seguía llorando. Había estado durante toda la duración de la película profiriendo esas frases que dice cada dos por tres, una tras otra, seguidas de accesos de llanto.

Al parecer llega un momento en que el agotamiento hace que pare o se duerma. A mí no me genera una molestia, me la generaría si fuera un ruido mecánico de algún aparato electrónico cuyo sonido atravesara mis paredes, pero escuchar a esta señora llorar de esa forma lo único que me genera es una lástima infinita.